Cuando la falta de educación puede ser una ventaja

Cuando la falta de educación puede ser una ventaja

Mi primer choque con la realidad fue durante mi máster en Irlanda.

Era la única latinoamericana en todo mi curso (algo así como 100 alumnos).

Una de 3 paraguayos en toda la universidad en ese momento.

Me sentía confiada. Tuve la suerte de que mis padres pudieron enviarme a un colegio privado bastante bueno e hice mis estudios universitarios en una de las “mejores” universidades del país (ignorando el hecho de que expulsaron a varios alumnos por comprar notas en mi época).

Siempre me gustó leer y se me dio bastante bien escribir de una manera decente.

Podía hacerlo… o eso pensaba.

 

JAJAJA I-LU-SA

Lo cierto es que tuve que poner un pie fuera del continente para darme cuenta de que, en realidad, no sabía nada DE NADA.

Compartir clases con compañeros alemanes, austriacos y canadienses hizo que me diera cuenta de que la educación que había recibido (superior a muchos de mis compatriotas, en teoría), no llegaba ni a la altura de los tobillos de la de mis compañeros.

Cada clase me demostraba que estaba desventajada de manera considerable en 2 aspectos:

  • Fondo
  • Forma

 

#1: Problemas de fondo

Volvamos a la teoría: era “buena alumna”.

(ya sé que estoy usando demasiadas comillas, pero si te tuviera que estar contando esto en persona, las haría en realidad)

via GIPHY

 

Comillas justificadas porque tuve un promedio 4.8 (de 5) en la facultad y no me costó nada aprobar todas las materias… Sin embargo, la lucha en cada clase por entender cada uno de los conceptos que me presentaban en el máster era casi como arrancarse un órgano con un cuchillo oxidado.

(era demasiado complicado, por si no se entendió la súper descripción gráfica).

🙂

Además, el sistema era completamente distinto a lo que acostumbraba:

  • La carga horaria: en Paraguay iba a clases de lunes a viernes, de 18.00 a 22.00 (aprox.) En Dublín, tenía 6 horas de clase por semana. La carga horaria estaba en el trabajo pre- y post- clase. Tenía que leerme como mínimo 350 páginas ANTES de cada clase para encontrarme en condiciones de…
  • …debatir en clase: ya no podía sentarme a tomar apuntes escondida en mi esquina de siempre. Las clases tenían como puntaje obligatorio el tomar parte de los debates y dar una opinión fundada acerca del tema que se estaba tratando. Pero eso era muy complicado cuando…
  • …no entendía los conceptos: Todo me parecía hebreo antiguo. La forma de procesar la información y convertirla en un elemento práctico, debatible, relativo y flexible era algo completamente nuevo.

>>Nos enseñan a memorizar conceptos, no a pensar<<

Ahí está la raíz (a mi parecer), de todo el problema que tenemos los latinoamericanos a la hora de tratar de realmente APRENDER y no solo “estudiar”.

 

#2: Problemas de forma

Aquí tuve mi encontronazo con la “manera” en que yo hago las cosas.

En especial con mi forma de escribir.

Seamos sinceros: los paraguayos escribimos y hablamos bastante mal.

Más allá de los modismos y jergas, del famoso “jopará”… escribimos para el orto. Creo que el problema aquí está en dos factores:

  • La enseñanza del castellano es deficiente en todos los colegios, incluso en los privados
  • La mezcla con el idioma guaraní en el contexto de esa educación deficiente lo empeora

(no estoy en contra del idioma guaraní ni del bilingüismo, sí del hecho de que se enseñan mal los dos idiomas entonces la gente no logra dominar ninguno de los dos)

En fin… tuve que aceptar la dura realidad: no sabía nada de lo que creía que sabía.

 

Por qué creo que esta falta de educación puede ser una ventaja

Creo que el darnos cuenta y asumir la realidad de que tenemos una educación inferior/deficiente puede ser una herramienta de motivación para aprender y atreverse.

 

APRENDER

Por un lado, usarlo como motivación para aprender por nuestra cuenta.

Ser conscientes de esta carencia funciona muy bien como combustible (y patada en el trasero) para meter el doble de esfuerzo para poder aprender y llegar a tener el mismo (o incluso mayor) conocimiento que los colegas de otros países.

 

ATREVERSE

Por otro, el hecho de ser conscientes de que no es que seamos tontos, sino que no nos enseñaron lo suficiente o no tenemos todas las herramientas, motiva a atreverse a aceptar desafíos.

A ser un poquito más caradura.

Tener más valentía a la hora de trabajar con colegas de otros países con el riesgo inminente de equivocarnos porque sabemos que no es nuestra culpa si lo hacemos.

Suena a responsabilizar a otro por nuestros errores o por “no estar a la altura”, y capaz lo sea… pero si al final tomamos desafíos, nos equivocamos, PERO APRENDEMOS DE ELLO (importante este elemento), ¿no estaríamos superando nuestros propios límites?

Aquí hablo de pasar  del

yo no sé hacer esto, así que no lo voy a intentar

a un valiente y caradura

no sé hacer esto, pero no es mi culpa no saber, así que lo intentaré y si me equivoco, voy a aprender”

 

Conclusión del divague

Pienso que ser conscientes de nuestra carencia en realidad puede ser algo bueno.

Imaginate, yo soy correctora y no soy perfecta… de hecho, para ser mi lengua matera, mi castellano es bastante cojo.

Por eso reviso mil veces… y me equivoco igual.

Y voy a seguir haciéndolo.

Pero ¿sabés? Voy a aprender, carajo 🙂

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