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Por qué decidí ser copywriter

¿De qué me sirve tener un blog si no puedo publicar algo personal? Acá va un poco de historia 😛

Cuando era niña, pasaba los veranos en Villa Florida (una ciudad no muy lejos de la capital) con mis abuelos. Amaba estar con ellos, y las vecinitas eran amigas mías así que nunca me faltaba con quién jugar.

Excepto durante las siestas.

Como buena familia pseudo-tradicional, me mandaban a dormir siesta (principalmente para que no moleste a mis abuelos mientras ellos dormían, ejem).

No había televisión con cable, la radio apenas sintonizaba y no tenía permiso de salir de la casa. Entonces, ¿qué hacía?

Me inventaba juegos de palabras.

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Todavía es un misterio el por qué mis padres me cortaban el pelo así.

La pasión se manifiesta de formas extrañas

Tenía papeles, lápices y dados de los juegos de mesa que no me servían para nada sin compañía. Entonces decidí arrojar los dados y el número que me daban, representaba un número de sílabas. Volvía a tirarlos para obtener otro número, que representaba una letra. Y así sucesivamente. Después me tomaba el tiempo para tratar de fabricar palabras con las sílabas y letras que había sacado.

Así pasaba mis tardes.

Ni idea tenía de que ya tenía en frente la profesión que “me correspondía” en esta vida.

 

Cambiar de carrera: una historia como cualquier otra

Mi historia es parecida a muchas otras. Cuando terminé el colegio me vi obligada a afrontar la decisión de qué carrera estudiar, siendo que a los 18 años no tenía ni idea de lo que me gustaba hacer.

Siempre me rondaron en la cabeza el marketing y la filología; en resumidas cuentas, quería comunicar. Pero dios me libre y guarde de seguir una carrera de esa índole, ya que en definitiva terminaría muerta de hambre (decían).

Como me gustaba leer, la recomendación generalizada fue “seguí derecho”.

Leyes. Ok.

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Ya en el tercer curso de facultad sabía que no era lo mío. No soy una persona que guste de formalidades, y eso de llamarle “doctor” a cualquier fulano que se me cruzara no me gustaba (aunque conocí DOCTORES con mayúscula en mi paso por la carrera, esos sí que se merecían el título, pero eran la excepción).

Tampoco me copaba la “moda” de escribir parrafadas largas y complicadas para parecer más inteligente. A veces me daba la impresión de que los juicios los ganaba quien generaba más confusión, no el que tenía razón.

 

Cambiar de carrera: la censura

No dejé la carrera porque me acechaban los fantasmas de siempre:

  • ya les hiciste gastar plata a tus padres por esto
  • ya perdiste 3 años, qué te hacen 3 más
  • qué van a decir de vos
  • después ves de encontrar un trabajo que te guste

Y no, no iba a someterme a la opinión de los demás para que me digan que fracasé.

Como no iba a tener la humildad de admitir que me equivoqué,decidí hacer un máster (lo que pasa es que no había leído  este artículo de Ángel Alegre aún). ¿Por qué? Bueno, pensé que eso sería un trampolín para un “trabajo mejor”. Creo que ni sabía lo que representaba un trabajo mejor para mi.

 

Del máster a una reinvención total

Estudiar afuera sacudió todos mis cimientos. Fui allá con una educación mucho más “débil” que mis compañeros europeos (por no usar palabras más agresivas contra el sistema educativo nacional), y casi cada clase terminaba en una sesión de llanto desconsolado tras las críticas de mis profesores.

¿Hace falta aclarar que no estaba contenta?

Cuando iba por la mitad del máster (y de la tesis), una fría noche de inverno, me puse analizar cuidadosamente mi situación.

Dije “ya va, ¿qué es lo que quiero?” y me puse a escribir las cosas que me mueven. Esos sueños locos (y no tan locos) que me ponían contenta con solo imaginármelos. Pensé:

  • ¿Cómo sería mi vida ideal?
  • ¿Qué es lo que me atrae de manera natural?
  • ¿Qué talento tengo?

Estaba cansada de luchar contra algo que me consumía tanto esfuerzo para que salga bien. Y es que tiene más sentido trabajar en fortalezas que en debilidades, ¿no?

Estos son mis registros del 19 de febrero de 2018 (sí, como toda escritora wannabe, llevo un diario):

“3 cosas que me mueven. Organizar, escribir, bienestar”

 

El camino de abogada a copywriter

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Entre escribir la tesis y asistir a clases, me volqué de lleno a investigar sobre neoficios y carreras alternativas que cubrieran estos puntos que me gustaban.

No hay de otra, para encontrar respuestas hay que buscarlas, que solas no van a llegar.

Invertí tiempo en mi desarrollo personal. Leí blogs, escuché podcasts, devoré cuanto libro encontraba a mi alcance.

El 26 de febrero siguiente, anoté:

“Voy a vivir de escribir. Seré copywriter”

¿Cachás?

  • Copywriting = organizar + escribir.
  • Y me enfoco en ayudar principalmente a profesionales del bienestar y el desarrollo personal 🙂

<si querés saber qué es el copywriting y qué exactamente es lo que hago, mirá este post>>

 

Lo había encontrado. Esas preguntas de arriba me habían llevado hasta ahí.

  • Algo que me gusta (organizar),
  • se me da bien (escribir),
  • una causa a la que me gustaría contribuir (bienestar general) y
  • que se adaptaba a la vida ideal que me había imaginado (ser independiente y manejar mis propios tiempos).

Ya sabés lo que dicen:

“No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va”

Séneca

Saber lo que buscaba me llevó a toparme con autoridades del copywriting web, y terminé volviéndome alumna de Javi Pastor, por si fuera poco (que es de los más grandes copys que hay :D) Tengo que admitirlo, cuando dijo que el copywriting se trata más de sistemas que de creatividad, supe que eso era lo mío.

Dude, YO ME EMOCIONO ORDENANDO ROPA E INVESTIGANDO CARACTERÍSTICAS DE PRODUCTOS. Buscar información y ordenarla en palabras adecuadas es algo así como mezclar manteca de maní y mermelada (*babas*). Puro placer.

¿Pero cuál fue el factor que me hizo tomar la decisión final?

 

Emprender por algo más grande

Emprender no es fácil. Ser mujer no es fácil. Vivir en Paraguay no es fácil.

No es la combinación perfecta, representa un desafío grande.

Pero hay muchísimos profesionales que están animándose a apostar por sus sueños bajo estas mismas condiciones.

Profesionales que se animan a levantar la voz y hacerse notar.

Profesionales que saben que pueden ayudar a otros.

Profesionales que dan todo de sí en sus servicios.

Y todos necesitamos una mano.

 

A eso quería llegar con este post

Trabajar en un estudio jurídico para corporaciones enormes o trabajar para el Estado no me mueve. Saber que con mis textos puedo conseguir que un negocio transmita su verdadero valor para ayudar a otras personas, toda la vida.

Sea lo que sea a lo que te dediques, no tiene sentido si no lo ves como un fin para ayudar a los demás. Por más que lo intentes, no te va a llenar.

Parece prédica barata, pero es una realidad.

Decidí cambiar de carrera y dejarlo todo por este sueño no solo porque quiero vivir haciendo algo que amo, sino porque quiero que cada día tenga sentido.

Y así fue que, unos 20 años después, la niña que pasaba siestas buscando palabras para no aburrirse hoy busca las palabras perfectas para que tu negocio pueda vender. 

 

 

 

1 comentario en “Por qué decidí ser copywriter”

  1. Seguir tus sueños es algo que no nos enseñan, te nace, y para llevarlo adelante tienes que ser valiente porque es un camino difícil pero vivir sin hacer lo que “tu naturaleza” te llama es como pedirle al ave que camine en vez de volar, es la muerte misma.
    Camina con el viento, sentite libre, deshacete de las ataduras del “que dirán” y dejalos con la boca abierta con tus logros. La plantilla con que nos criamos, hoy ya no sirven, sirve lo que te dice el corazón y te guían tus sueños, es allí donde perteneces.
    Como tu mamá te vi crecer no solo en cuerpo, te vi crecer en espíritu, y vi nacer esa fuerza dentro tuyo que sabía que no se conformaría con poco. El cielo es tu límite bebe…

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